Nació la Cátedra Libre de Nuevas Economías en la UNLP

La Cátedra Libre de Nuevas Economías fue creada el 21 de Marzo de 2016 por la Resolución nº 212/16 del Rector de la Universidad Nacional de La Plata.

Fundamentación

Según el conocido economista Milton Friedman “La responsabilidad social empresarial es la de incrementar sus utilidades” (New York Times Magazine, 13/09/1970). Así la concepción tradicional de inspiración neoclásica pone de un lado a las empresas, cuya finalidad es la rentabilidad, ganar dinero, capturar valor económico en el mercado, y por otro a las llamadas “organizaciones sin fines de lucro”, cuya finalidad es hacer el bien, trabajar por el bien común, producir valor social, sin percibir ingresos. Esta última categoría también es denominada tercer sector, sector social, organizaciones no gubernamentales (ONG), emprendimientos sociales e innovación social, y entre las formas jurídicas más comunes se encuentran las fundaciones y las asociaciones civiles.

Las actividades que realizan los emprendimientos sociales tienen un costo, incluyendo el trabajo, que no siempre puede ser voluntario. Por ello estas organizaciones requieren subsidiar sus actividades de producción de valor social acudiendo al fundraising. A través de subsidios estatales, del mercado de financiamiento de la cooperación internacional o de la filantropía.

Por su parte, las empresas pueden perseguir la captura de valor en el mercado sin preocuparse demasiado por las externalidades negativas que produzca su actividad, cuyas consecuencias son absorbidas por la sociedad y cuyos costos son financiados por el Estado en calidad de representante de la ciudadanía.

Muchos emprendimientos sociales están enfocados precisamente a amortiguar los efectos indeseables de dichas externalidades, como pueden ser la degradación ambiental, el exceso de basura, el agotamiento de recursos naturales esenciales, el deterioro de la salud humana, la reducción de la biodiversidad, el aumento de las desigualdades, el desempleo, la pobreza, etc.

Este esquema tripartito resulta perverso en la medida en que la sociedad está recompensando con ganancias consideradas legítimas a las organizaciones que la perjudican persiguiendo en forma egoísta su propio beneficio mientras que se las prohíbe a las que trabajan en primer lugar por el bien común.

Afortunadamente, en años recientes el esquema descrito está mutando al ritmo de algunas importantes transformaciones globales del sistema económico mundial (capitalismo global), impulsadas por factores que dan cuenta del agotamiento del modelo de desarrollo predominante, el cual se manifiesta en problemas como:

  • la creciente contaminación ambiental y el agotamiento acelerado de varios recursos naturales, entre ellos fundamentalmente los energéticos, como el petróleo, pero también minerales, agua potable, biodiversidad, etc.

  • la precarización de la fuerza laboral y el no respeto de los DDHH como consecuencia de una búsqueda por los países de una mayor competitividad de la producción propia en el mercado mundial,

  • el aumento del desempleo estable y la creciente caducidad de los saberes técnicos, como consecuencia de la reconversión industrial y el acelerado desarrollo tecnológico, con la consiguiente subutilización de “la mano de obra” así como de los saberes y capacidades cognitivas de numerosos trabajadores desocupados,

  • el desarrollo de la biotecnología, que está permitiendo patentar la vida, conduciendo de hecho a una enorme concentración de la propiedad de los alimentos y de la tecnología para producirlos, en unas pocas multinacionales, lo que constituye una peligrosa pérdida de biodiversidad así como de seguridad y soberanía alimentarias.

  • el aumento de la especulación financiera, incluyendo ahora también los alimentos y otros commodities, así como la tierra, lo que aumentó la inestabilidad del sistema, volviéndolo propenso crisis repentinas y cada vez más frecuentes, como la de 2008.

  • Por todo lo anterior, en casi todo el mundo los ciudadanos se han vuelto más escépticos y desconfiados hacia sus gobiernos, organismos internacionales y empresas multinacionales, a quienes hacen responsables de la situación descrita.

Por otro lado, asoman una cantidad de nuevos fenómenos que tienden a expandirse y articularse vislumbrando la posibilidad de integrarse a un nuevo modelo de desarrollo. Por ej.

  • El desarrollo tecnológico en el área de las telecomunicaciones y la informática, que facilita la interconexión a nivel global entre personas, instituciones y mercados. Notoriamente la expansión y popularización de Internet y, en particular la llamada web 2.0, en la que los usuarios son al mismo tiempo productores de contenido.

  • El mencionado desarrollo tecnológico ha llevado a un punto de contradicción con la legislación vigente sobre propiedad intelectual, derechos de autor y copyright, al hacer posible la tecnología lo que las leyes prohíben pero resulta fácticamente imposible hacer respetar.

  • En el seno de dichas industrias surgieron nuevos conceptos y formas colaborativas de trabajo, primeramente entre los denominados “hackers” en la industria del software libre y luego generalizadas progresivamente, que requieren de nuevas formas de propiedad y licencias, como la GNU, la peer-to-peer o las diversas variantes de Creative Commons.

  • Durante los momentos más agudos de las crisis económicas, como los años 2001-2002 en Argentina y pos 2008 en España y Grecia, los movimientos sociales retomaron y recrearon antiguas formas de la economía del don, como las redes trueque (intercambio no monetario), los bancos de horas de trabajo, formas asociativas como las cooperativas de trabajo, fábricas recuperadas, diversas formas de microfinanzas, el reciclado y compraventa de objetos usados, etc. Estas actividades económicas, muchas veces identificadas en América Latina con el término “economía social y solidaria”, subsistieron el momento de la emergencia, se sistematizaron, se perfeccionaron, adoptaron las nuevas tecnologías y dieron lugar, sobre todo en Europa, a un nuevo tipo de modelos de negocio genéricamente denominados “economía del compartir” (sharing economy)1 o “economía colaborativa”.2

  • El agotamiento o escasez de materias primas, como el petróleo, el coltan y diversos minerales, y notoriamente el agua potable, conjuntamente con el surgimiento del problema de la acumulación de basura, ha dado lugar al desarrollo de modelos circulares de gestión de materiales con la finalidad de hacer un uso más eficiente de los mismos, reducir los costos y el impacto ambiental, mediante paradigmas como los conocidos zero waste o cradle-to-cradle.

  • Varias de estas tendencias ya han sido asumidas como políticas públicas en la Unión Europea (pr ej. la economía circular, la economía del bien común y la economía colaborativa)..

Esta nueva economía retoma la noción de ciudadano “prosumidor” y también “prod-usuario”. que usaron las redes de trueque, persigue la recuperación y optimización del uso de bienes y recursos ociosos, prioriza la generación de valor social y bienes comunes por sobre la acumulación privada de medios económicos, y pone en el centro de la economía a la satisfacción de las necesidades y la realización de las personas.

En 2010 nació el movimiento global denominado B corp3 (por “benefit corporation”) que promueve la creación de un nuevo tipo de empresas que, persiguiendo fines de lucro, sin embargo pongan en primer lugar el objetivo de alcanzar un alto impacto social y ecológico positivo, transparencia y responsabilidad. La organización sin fines de lucro B Labs ha creado para ello una certificación,4 la cual es otorgada a las empresas que la solicitan después de que hayan aprobado una rigurosa evaluación, con un puntaje superior a 80. Según informa B Labs en su sitio se han certificado a la fecha 1203 empresas de 38 países en 121 industrias, y la cantidad sigue en aumento.

Otro movimiento global pujante es el de la economía del bien común,5 impulsada por la Fundación del mismo nombre, cuyo referente mundial es el sociólogo austríaco Christian Felber. Este movimiento propone llegar gradualmente, mediante la adhesión voluntaria de individuos, empresas y gobiernos, a una economía de mercado basada en la colaboración y la contribución al bien común, recompensando las conductas colaborativas por sobre las competitivas. Para ello, a igual que B Labs, ha desarrollado métricas y herramientas específicas que ya están siendo usadas por numerosas empresas y gobiernos locales.

El movimiento peer-to-peer (P2P),6 impulsado por la Fundación P2P,7 liderada por Michel Bawens8 promueve la expansión a la industria de la tecnología P2P usada originalmente sólo para compartir archivos en forma descentralizada o distribuida, sin la dependencia de un servidor central. El gobierno de Ecuador viene impulsando desde 2014 el FLOK Society,9 un proyecto sumamente innovador que combina la economía social y solidaria, la filosofía del sumak kawsay (buen vivir), con el movimiento de software libre y las redes P2P para impulsar la generación de un pro-común digital compuesto de código informático, diseños, y otros bienes de conocimiento de licencia libre, llamado sumak yachay (buen conocer).

Esta tecnología inspiró nuevas formas de trabajo más eficientes y pasó del mundo de los bytes al mundo de los átomos, dando lugar a lo que hoy se conoce como “producción P2P”, la fabricación de objetos/bienes materiales en forma distribuida, por individuos o grupos de coworking en espacios colaborativos como FabLabs o makerspaces, sin la participación de fábricas en el sentido clásico, mediante el uso de impresoras 3D.

Estas nuevas formas económicas comparten buena parte de sus objetivos con los llamados hasta hoy emprendimientos sociales, identificados mayoritariamente con organizaciones sociales sin fines de lucro, como asociaciones civiles, organizaciones no gubernamentales, y fundaciones. Mientras este último tipo de organizaciones funciona en base a donaciones, subsidios estatales, aportes de cooperación internacional y trabajo voluntario, los nuevos modelos de negocio son autosustentables o aspiran a serlo, porque persiguen los mismos objetivos como parte de la actividad que realizan sus integrantes como medio de vida. Es decir que captan valor económico como consecuencia de que producen valor social, algo que hasta hace poco parecían objetivos mutuamente excluyentes. Ello permite reducir la distancia entre el emprendedor social y el emprendedor o empresario “a secas”, pues permite que la vocación de servicio social sea el medio de vida del emprendedor y de quienes participan de su organización.

Estas tendencias se apoyan en el desarrollo tecnológico y lo retroalimentan, revirtiendo al mismo tiempo varios de los problemas globales mencionados arriba, pues éstos no derivan del desarrollo tecnológico mismo sino de los modelos de negocio que lo instrumentaban.

Entendiendo que dichas tendencias indican la dirección de desarrollo futuro de carácter promisorio, consideramos importante conocerlas y difundirlas para favorecer su expansión en nuestro medio, en el que hasta la fecha tienen un desarrollo comparativamente menor que en los países centrales. Conociendo la existencia de estas alternativas mayor cantidad de personas podrán optar por alguna de ellas logrando unificar en una misma actividad dos aspiraciones que hasta hoy parecen disociadas e incluso excluyentes: contribuir al bien social y procurarse sus medios de vida.

Objetivos

  • Dar a conocer la variedad de nuevos paradigmas económicos que están emergiendo como respuesta a la crisis del modelo de desarrollo predominante que ha conducido a niveles alarmantes de deterioro ambiental (acumulación de basura, contaminación, agotamiento de recursos naturales, cambio climático, etc.) y aumento de desigualdades sociales (precarización laboral, pobreza).

  • Visibilizar las múltiples experiencias que están llevando a cabo diversos grupos existentes en nuestra región y en todo el país, inspirados por estos nuevos paradigmas, como nuevas formas de vivir la economía, de ser empresario, trabajador y consumidor.

  • Motivar un cambio cultural hacia una práctica económica basada en valores de solidaridad, bien común, uso responsable de recursos naturales, respeto a la Naturaleza y al prójimo, máximo aprovechamiento de las capacidades humanas para la promoción del desarrollo humano.

  • Generar un espacio de encuentro e intercambio entre personas y organizaciones comprometidas con la generación de un triple impacto positivo (simultáneamente económico, social y ambiental), y un público más amplio, a fin de facilitar el intercambio de experiencias, la creación y el fortalecimiento de redes, y el establecimiento de sinergias.

  • Establecernos como un referente en el estudio y difusión de los modelos de negocio de triple impacto en las nuevas economías en y desde la UNLP.

  • Colaborar con todas las actividades que la Dirección de Arte y Cultura requiera para sí misma, para la UNLP (Expo Universidad, Diario La Palabra, Bienales de Arte y Cultura, etc.), como para actividades organizadas con otras universidades.

Destinatarios

Las actividades de la CLNE está dirigida a los estudiantes y docentes de la UNLP de todas las facultades y carreras y a la población de la región del Gran La Plata, con especial énfasis en emprendedores (incluidos los emprendedores sociales), empresarios, profesionales freelance, consultores, desarrolladores de software y nuevas tecnologías, directivos de incubadoras de empresas y cooperativas, dirigentes de OSC vinculadas al quehacer productivo, la capacitación de RRHH, la promoción del emprendedurismo, la economía social, el movimiento cooperativo, la problemática ambiental, la inclusión social, y a funcionarios estatales de organismos vinculados a la actividad productiva, el desarrollo social y el cuidado ambiental.

Actividades

Para alcanzar los objetivos mencionados la Cátedra Libre de Nuevas Economías se propone organizar encuentros en los que los mismos protagonistas de experiencias enmarcadas en las nuevas prácticas económicas y modelos de negocio descritos expongan ante el público sus experiencias y las reflexiones que de ellas derivan, recibiendo el feedback correspondiente. Dichos encuentros podrán tener la forma de conferencias, charlas-debate, mesas redondas, talleres, o seminarios y contar con la utilización de medios audiovisuales de apoyo.

Asimismo contemplamos la organización de equipos de investigación, publicación de trabajos, y difusión a través de medios sociales propios (Facebook, Google+, Twitter, blog, etc.).

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